Santa Fe celebra su santo patrono: San Jerónimo
La festividad de San Jerónimo se celebra desde los orígenes de la ciudad, en Santa Fe la Vieja, todos los 30 de septiembre. Distintas versiones históricas tratan de explicar por qué se lo eligió como Patrono.
Este miércoles 30 de septiembre el Día de San Jerónimo, su santo patrono desde los tiempos de la fundación por Juan de Garay.
La celebración de la festividad del Santo Patrono forma parte de la memoria intangible de los santafesinos, festividad que en los últimos años fue olvidándose para ser un feriado más.
Jerónimo, el que tiene un nombre sagrado
Jerónimo (Eusebius Hieronymus Sophronius) nació en Dalmacia (ex Yugoslavia, hoy Croacia) entre los años 333 y 347 -no hay precisiones al respecto-. Sus padres eran cristianos de buena posición económica y así pudieron enviarlo a estudiar a Roma. No obstante, por motivos que se desconocen, no lo bautizaron en su nacimiento.
Ya en Roma recibió instrucción de Donato, hombre muy instruido pero no creyente, que llevó a Jerónimo a ser un gran latinista y muy buen conocedor del griego y de otros idiomas, pero muy poco conocedor de los libros espirituales y religiosos.
En una carta, San Jerónimo cuenta que tuvo un sueño en el que se presentaba ante el trono de Jesucristo para ser juzgado, y Él le preguntaba: «¿A qué religión perteneces?». Jerónimo le respondió: «Soy cristiano – católico», y Jesús le dijo: «No es verdad. Que borren su nombre de la lista de los cristianos católicos. No es cristiano sino pagano, porque sus lecturas son todas paganas. Tiene tiempo para leer a Virgilio, Cicerón y Homero, pero no encuentra tiempo para leer las Sagradas Escrituras». Se despertó llorando, y en adelante su tiempo fue siempre para leer y meditar libros sagrados.
Luego se recluyó en el desierto para hacer penitencia, y al volver a Roma el Papa San Dámaso lo nombró como su secretario y le encomendó un oficio importantísimo: hacer la traducción de la Santa Biblia. Jerónimo, que escribía con gran elegancia el latín, tradujo a este idioma toda la Sagrada Biblia y esa traducción llamada «Vulgata» (o traducción hecha para el pueblo o vulgo) fue la Biblia oficial para la Iglesia Católica durante 15 siglos.
Sus últimos 35 años Jerónimo los pasó en una gruta, junto a la Cueva de Belén. Allí, haciendo penitencia, dedicando muchas horas a la oración y al estudio de la Santa Biblia, fue redactando escritos llenos de sabiduría, que le dieron fama en todo el mundo.
La Iglesia Católica ha reconocido siempre a San Jerónimo como un hombre elegido por Dios para explicar y hacer entender mejor la Santa Biblia y por eso ha sido nombrado Patrono de todos los que en el mundo se dedican a hacer entender y amar más las Sagradas Escrituras.
Falleció el 30 de septiembre del año 420. Tenía entre 80 y 90 años. Más de la mitad los había dedicado a la santidad. Sus restos descansan en Santa María la Mayor en Roma.
Patrono de los traductores
Como se dijo previamente, San Jerónimo tradujo la mayor parte de la Biblia del hebreo y el griego al latín, creando la famosa «Vulgata», texto de referencia para la Iglesia latina y la edición de la Biblia para el pueblo. Su monumental trabajo se considera un hito en la historia de la traducción y, en su honor, se celebra el 30 de septiembre el Día Internacional de la Traducción y la labor de quienes se dedican a facilitar la comprensión y el acceso a los textos.
