Miles de flamencos aterrizaron en Laguna Paiva
Los flamencos australes hicieron famoso un humedal de Campo Andino entre los observadores de aves y amantes de la naturaleza, que entre mayo y agosto puede concentrar más de 4.000 ejemplares de un ave muy fotogénica y que se mueve con delicadeza y elegancia. El problema es que la sequía lo convirtió en un desierto agrietado y salado —al menos hasta que las lluvias lo “recarguen”—, y los pájaros se dispersaron por las lagunas cercanas.
Uno de los lugares que eligieron para “aterrizar” es Laguna Paiva, en el balneario municipal que está a pocos kilómetros de esta localidad. Esta semana, El Litoral los fotografió junto a otras hermosas especies, como la espátula rosada, los teros reales y distintas variedades de playeritos.
“La verdad es que la falta de agua en las lagunas los dispersó. En un viaje a Mar Chiquita, un grupo de observadores vio flamencos en el agua que se acumula en las cunetas de la ruta, una situación que no es frecuente”, le contó a El Litoral Gaspar Borra, integrante del Centro de Observadores de Aves (COA) de Santa Fe de Aves Argentinas.
Hasta hace un tiempo, los observadores de aves solían detectar a los flamencos en el otoño y el invierno, en las lagunas salinas que están al norte de la ciudad. Se explicaba que venían a pasar los meses más fríos al Litoral y la región central del país porque en la Rioja, Catamarca y Salta —entre otras provincias— las lagunas de la cordillera se congelaban por el frío extremo. Pero en los últimos meses se han encontrado flamencos también en diciembre, enero y ahora hay muchos a principios de abril, lo que lleva a pensar —aunque todavía faltan más observaciones para confirmarlo— en una población más permanente de la especie en la zona.
El veterinario y ornitólogo Martín De la Peña —autor del libro Aves Argentinas— le explicó a El Litoral porque vienen a lagunas saladas como la de Paiva y Campo Andino. “Aquí encuentran los microorganismos que sacan del lodo, al removerlo con las patas. En el pico tienen unas laminillas que les permiten filtrar el barro para obtener sus alimentos”, precisó.

