Hoy es el Día de San José Obrero, patrono de los trabajadores
El Papa celebra la misa del 1 de mayo en Santa Marta junto a la estatua de San José, la misma que en 1956 estuvo en San Pedro con el Papa Pacelli, al año siguiente de la institución de la solemnidad dedicada al Esposo de la Virgen.
En un momento angustiante, especialmente para la clase trabajadora que sufre las consecuencias de la cuarentena por el coronavirus, se celebra hoy el Día de San José Obrero. Es así que miles de salteños elevan hoy su pedido y en muchos casos sus agradecimientos al “patrono de los trabajadores”.

Desde la Iglesia Católica invitaron hoy a reflexionar sobre la situación del país: “Estábamos en una gran crisis y ahora la crisis de la pandemia nos llena de angustia y de preocupación”. Por eso, le pide a San José Obrero, quien enseñó a trabajar a Jesús, “que ilumine a nuestros dirigentes para que en este tiempo tan delicado puedan ir pensando una economía en función del hombre y no un hombre al servicio de la economía, que puedan primar los verdaderos valores y el bien común y así cada trabajador podrá ejercer su dignidad y llevar el pan a la mesa familiar”.
En la ciudad de Salta, la parroquia San José Obrero se encuentra ubicada en Mariano Moreno 2044, de barrio San José.
El trabajo tiene un gran valor en si mismo porque pertenece a la vocación misma de toda persona: el hombre se expresa y se realiza mediante su actividad laboral. Podemos decir que el primer fundamento del valor del trabajo es el hombre mismo.
Oración a San José Obrero
Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos.
Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto. Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.
Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso eterno en el Cielo.
Amén.
