Laguna Paiva: prisión preventiva acusado de querer matar a un joven de 19 años
Un hombre quedó detenido, luego de mantenerse prófugo durante quince meses, acusado por el intento de homicidio en el puente del 45. La víctima se recuperó, y logró narrar detalladamente cómo fue el ataque a los investigadores.
«Matalo, que los muertos no hablan» arengaba a su cómplice, que acuchillaba a un joven de 19 años en una cuneta. La víctima logró escapar gravemente herido; pasado un año del ataque y con uno de los agresores ya condenado, cayó el que armado con un revólver instigaba la agresión.
El juez Jorge Patrizi ordenó la prisión preventiva de M. Á P. (33) luego de que la fiscal Ana Laura Gioria le imputara la coautoría de la «tentativa de homicidio» y el «hurto calificado de vehículo dejado en la vía pública» de la moto en la que se trasladaba la víctima.
El adolescente fue apuñalado en el pecho, el cuello y la espalda. Uno de sus pulmones fue perforado por la cuchilla de 20 cm. utilizada por su atacante, y debió permanecer conectado a un respirador artificial en el Hospital José María Cullen. Se recuperó, pero no sin secuelas de la traumática experiencia que le tocó protagonizar el 20 de octubre del 2019.
Cuchilla y revólver
Ese día, pasadas las 4, la víctima se trasladaba en la Motomel Blitz que su hermana le había prestado para ir a pescar. Transitaba por la zona rural cuando, a la altura del puente del Km 45 en dirección a Laguna Paiva, se percató de que dos conocidos le hacían señas para que pare. Continuó su trayecto pero se le acercaron y patearon la moto para tirarlo.
Se trataba de A. J. D. P. y M. Á. P.. El primero lo insultó y comenzó una discusión en torno a una mujer, pero la violencia escaló rápidamente cuando M. Á. P. sacó una cuchilla. «Me pegó un puntazo en el pecho -y después- me tiró a la cuenta mientras el otro me apuntaba con un revólver», y «me decía que no me mueva». «También le gritaba a su compañero, instigándolo a «que me mate, que los muertos no hablan».
Acto seguido, M. Á. P. «se tiró a la cuenta y me trató de cortar el cuello. Yo le pude correr la mano y salí corriendo, pero me clavó la cuchilla en la espalda». Aún así, la víctima continuó su huida, saltó la alcantarilla mientras «con la remera que tenía en la mano me hacía presión en el pecho». Ya sin fuerzas, pudo saltar la tranquera de una estancia mientras gritaba en busca de ayuda y logró despertar al cuidador.
«¡Se desangra!»
El hombre, alarmado porque los perros estaban «ladrando desesperados» mientras alguien gritaba, salió de la vivienda y se encontró con el joven de rodillas, pidiendo auxilio. «Me decía permanentemente que no lo deje morir, que lo ayude». Como pudo subió al chico a una moto para llevarlo a la comisaría, «sangraba mucho, con una mano me abrazaba y con la otra se iba sosteniendo con un trapo» la herida del pecho.
Al arribar a la Comisaría 13 de Laguna Paiva, el conductor comenzó a vociferar: «¡Se desangra, ayúdenme, se desangra!». La víctima cayó al piso, incapaz de sostenerse, y contó lo sucedido al personal policial, incluyendo los nombres de sus atacantes. Luego, fue trasladado al SAMCo local y desde allí al Hospital Cullen.
«Furia homicida»
M. Á. P. fue imputado y condenado a través de un juicio abreviado. Actualmente, se encuentra cumpliendo su pena. M. Á. P. «conoció desde un primer momento la orden de detención que pesaba en su contra» y se mantuvo prófugo durante un año y tres meses.
Tras su detención, la fiscalía le atribuyó el «codominio de la acción» ya que hubo un reparto de tareas que tenían como fin un mismo objetivo. «Las lesiones fueron todas en zona vital, y había una reiteración e insistencia en la determinación de la conducta de la persona que apuñalaba, mientras que Pereyra aseguraba la acción mediante las amenazas, la instigación y la exhibición del arma de fuego» aseguró la fiscal Gioria.
El abogado defensor Iván Leguiza planteó que A. J. D. P. estuvo en «el lugar y momento equivocado» pero que no tenía ningún tipo de animosidad hacia la víctima, y que el único culpable es M. Á. P. , quien desplegó una «verdadera furia homicida».
Sin embargo, el juez Patrizi dio por acreditada la atribución. En cuanto a los riesgos procesales, manifestó que «lo que está claro es el riesgo de fuga» y, en línea con el pedido fiscal, ordenó la prisión preventiva de M. Á. P.
Con información del MPA Y El Litoral
