Para un club del interior ser campeón de una liga nacional es realmente difícil y solamente se puede lograr con un tremendo sacrificio, trabajo constante, energía para soportar muchas cosas y sortear inconvenientes que van surgiendo a lo largo del camino. Es que conformar un grupo humano de jugadoras que disfruten de entrenar, jugar y ser compañeras, contar con un cuerpo técnico capaz y sagaz… todo se complementa, como también tener muy buenos dirigentes y un público que te siga a todas partes. Y todo eso tuvo Villa Dora, y lo que lograron superó las expectativas.

En su visita a El Litoral, comentaron lo que vivieron y cómo lo vivieron.

Con mucha historia

La profesora Lorena Góngora, con una década enseñando vóley en Villa Dora, fue la primera en rememorar lo vivido con emoción: “Cuando llegué al club el proyecto arrancaba, llevaba dos años de que había empezado Guegué Combes con inferiores en formación, en desarrollo, y una primera que había ascendido de un nivel B a un nivel A en esta ciudad”.

“Me trajeron para trabajar en las menores y luego fui dando una mano con las más grandes. Comencé a entrenarlas, aparecieron Karina Suligoy, luego Maira Westergaard, y se fueron sumando. Lograron en este ciclo 7 campeonatos locales, una Copa Argentina, y como club nos planteamos la necesidad de tener una competencia distinta”, explicó.

“Jugamos la primera edición de la Liga Nacional con las chicas del club, tuvimos solamente dos refuerzos de Echagüe de Paraná, clasificamos para las semifinales y llorábamos porque no podíamos creerlo: salimos cuartas. Todo amateur, y año tras año apuntamos a hacer algo más profesional. Vimos que teníamos equipo y empezamos: terceras, segundas y ahora campeonas”, señaló.