Un día como hoy del año 2001 el presidente de la Rúa presentó su renuncia bajo la presión popular
El entonces presidente Fernando De la Rúa renuncia al cargo un días después de haber declarado el estado de sitio en medio de una severa crisis social y protestas que dejan el resultado de 39 muertos.
El 20 de diciembre del 2001, el presidente Fernando de la Rúa presenta su renuncia bajo la presión popular, tras dos días de enfrentamientos en las calles que dejaron un saldo de más de 30 muertos.
Si bien hacía varios días que se habían producido diversos estallidos en algunas ciudades del interior y del Gran Buenos Aires, se generalizaron la noche del 19 de diciembre, cuando el entonces jefe de Estado anunció el Estado de Sitio.
Poco después de este anuncio, millones de personas se movilizaron en las calles y se dio inicio al famoso «Cacerolazo», que dio origen a la consigna «que se vayan todos«.
En la tarde del miércoles, el entonces Ministro de Economía, Domingo Cavallo, presentó su renuncia.
El titular de la cartera había sido nombrado tras las renuncias de José Luis Machinea y Ricardo López Murphy en abril de ese año.
Había prometido un crecimiento anual del 5 por ciento y una batería de medidas que incluían una rebaja en los impuestos y una reanimación en la industria, así también como el plan «Déficit cero».
Todas las iniciativas del funcionario fueron fuertemente resistidas en el Congreso, incluso dentro desde el sector del radicalismo más clásico. Sin embargo, contaba con el aval de De la Rúa.
Cavallo incorporó la devolución de más del 4 por ciento del IVA las compras con tarjeta menores a mil dólares.
Asimismo, junto a su equipo económico, entre quienes se encontraba la entonces ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, aprobaron el impuesto a las operaciones bancarias, un recorte de hasta el 13 por ciento en los haberes previsionales que afectó a cientos de mies de jubilados y recortes del 13 por ciento sobre el salario de los empleados estatales.
El primero de diciembre del 2001, Domingo Cavallo impuso el «corralito», que originalmente permitía un retiro de 250 pesos en efectivo por semana, la prohibición de enviar dinero al exterior, y la obligación de realizar la mayor parte de las operaciones comerciales con tarjetas o cheques.
Hasta el día de hoy, Cavallo asegura que el «corralito» era una medida que debía hacerse sí o sí, y que la sociedad argentina fue totalmente engañada.
