Extraño fenómeno en la Laguna Setúbal que preocupa en Santa Fe

La situación se divisa fácilmente en la Laguna Setúbal, desde la Costanera, por lo que es fácilmente visible para quienes transitan por esa zona de Santa Fe.

Un extraño fenónemo llama la atención hace varias semanas en la ciudad de Santa Fe a quienes llegan allí y quienes las visitan. La situación se divisa fácilmente en la Laguna Setúbal, desde la Costanera, por lo que es fácilmente visible.

Se trata de un muro de vegetación acuática, que quedó atascada entre los antiguos pilares ferroviarios de la Laguna Setúbal, donde también en su mometo funcionó una aerosilla. Las imágenes dan cuando de un paño verde que abraza a cada uno de los pilotes, cruzando la laguna de lado a lado.

El fenómeno es mayor al que se había presentado en enero de este año, cuando un grupo de navegantes de las aguas hicieran el pedido de que Prefectura Naval, quien tiene jurisdicción para actuar en el río, los retire. En ese momento, la respuesta de fuerza fue clara: «No es función nuestra la remoción de un elemento natural autóctono, que compone la biodiversidad de un humedal tan rico y extenso».

El hecho no es nuevo. Ya había ocurrido antes, durante el verano, cuando repuntó el nivel del río. La curiosa novedad ahora es el bloqueo total del paso hacia la Setúbal. Antes quedaba siempre un acceso.

Esta es la naturaleza del lugar, del hábitat de la Setúbal. La que avanzó durante el período de bajante del río y colonizó el ambiente. Desde la Costanera se pueden observar ahora los embalsados, su viaje, hacia la desembocadura de la Setúbal en el río Santa Fe y más abajo en el Coronda, para avanzar luego hasta el Paraná -a la altura de Puerto Gaboto-, hacia su destino final: el río de la Plata.

De permanecer mucho tiempo, la pared de vegetación podría enraizarse en las márgenes, aunque solo en lugares que pudiera agarrarse. Su desaparición dependerá principalmente del viento y del aumento o disminución del nivel hidrométrico.

A qué se debe el extraño fenómeno

La acumulación de vegetación es producto de la crecida del Río Paraná, que llevó hasta las costas de la ciudad de Santa Fe un gran camalotal que quedó atrapado entre los pilotes del antiguo ferrocarril y eso poco a poco dificultó la actividad normal de los navegantes habituales de la Laguna Setúbal. Precisamente, gente vinculada a a esas actividades este fin de semana decidió poner manos a la obra y agrupados comenzaron con las tareas de remoción de la masa de plantas acuáticas que se amarró a la zona, indicó LT10.

El creador de contenidos santafesino Hernán Retamoso, desde su cuenta @obsesivamente fue el encargado de capturar y mostrar el trabajo que navegantes convocados por el Yacht Club, guardavidas (aportados desde la Municipalidad) y pescadores realizaron en la mañana de este sábado.

“Fueron en sus embarcaciones a tratar de remover parte de la vegetación que rodea los pilares de la Costanera. Probando en distintos sectores. Una tarea complicada ya que los canutillos formaron un ensamblado de plantas muy densas, muy difícil de desprender o atravesar. Pareciera que uno puede pararse encima sin problemas”, contó Retamoso.

En la misma publicación y desde la cuenta @santafedelrio agregaron que durante la jornada “Se logró solo sacar parte de los embalsados, es imposible con embarcaciones chicas, se necesita que los entes gubernamentales con personal y maquinaria idóneas haga la tarea, esto fue un intento debido al desinterés del gobierno de turno, el mismo desinterés que tiene por nuestras playas y el abandono de las mismas con sus bosques nativos”.

Por otra parte. Rómulo Mafucci del sindicato Único de Guardavidas y Afines de la República Argentina, explicó que la vegetación “es un fenómeno que se dio durante la temporada, pero había un paso hacia el otro lado. Ahora hay una pared de plantas acuáticas que están sostenidas por los pilotes del exferrocarril“.

“Hay gente que disfruta de la Laguna y encuentra en la navegación el impedimento a la parte norte por este embalsado. Comúnmente se le llama camalotal, pero cuenta con un complejo de distintas plantas acuáticas: hay camalotes, canutillos, repollitos de río, hay Catay y acordeón de agua entre otras especies“, explicó en declaraciones Sol Play 91.5.

En la misma línea, consignó que todavía no llegaron al otro lado y señaló: “Es increíble la pared verde que se ve de punta a punta. Habíamos puesto una fecha para seguir el sábado que viene, pero vamos a seguir entre la semana“.

Hoy, en declaraciones a Aire de Santa Fe desde el Conicet advirtieeron que es un «valioso intento» aunque consideran que no dará resultado y recomiendan la remoción de la vegetación de forma «organizada y agresiva».

La licenciada en Biodiversidad e investigadora de Conicet Santa Fe, Zuleica Marchetti, explicó que si bien el año pasado se hablaba de que cuando el río repuntara la vegetación se descalzaría de los pilotes y abandonaría la zona de forma natural, una situación que efectivamente sucedió, esta vez es distinto porque ahora el manto cubre mucha más superficie y no hay pasos libres de agua que debiliten el anclaje.

«El escenario hoy es distinto: el flujo pasa por debajo y no debilita el entramado de vegetación. Con estos niveles hidrométricos no se va a descalzar, además estamos hablando de seres vivos, siguen creciendo, emitiendo brotes nuevos y avanzando sobre el agua. Desde los pilotes hacia Chaco Chico, sigue reteniendo la vegetación que viene del norte», indicó.

El muro verde está compuesto en gran parte por una especie conocida como «canutillo», que crece varios centímetros por día y va formando un enrejado: emite brotes cada 10 o 15 centímetros y cada brote se va entrelazando no solo consigo mismo sino también con las plantas que tiene cerca.

Al reproducirse tan rápidamente esta especie que domina el embalsado, la especialista consideró muy difícil que el paso que puedan abrir con lanchas y machetes se mantenga en el tiempo ya que las mismas plantas tienden a reagruparse con facilidad.

El camalotal y sus riesgos

Aylén Carrasco, docente e investigadora de la FICH explicó por LT10 que «el camalote es una especie de planta, ahí en los pilares de los ferrocarriles lo que estamos viendo son distintos tipos de plantas como canutillos, catay y repollitos de agua, que crecen sobre las margenes del sistema fluvial de los brazos del Paraná, y con el aumento del nivel del río se empiezan a desprender de a poco y vienen bajando con la corriente».

Si bien es parte de la naturaleza, la especialista destacó que «hay mucha cantidad y es impresionante».

«No podemos decir tan categóricamente que tapona el curso del agua, la última vez que fuimos a medir fue en diciembre y la vegetación no tenía mucho desarrollo de profundidad entre unos 12 y 13 centímetros, pero no creemos que se enraíce, porque la otra vez con los vientos se fueron» agregó.

Sobre si la vegetación llegó para quedarse, detalló que «hay que ver las alturas hidrométricas que tenemos hacen que aumenten muchos los niveles en la zona donde está la vegetación. En el centro del cauce, las profundidades pueden superar los 16 metros y estas plantas generalmente no se sabe si tienen un desarrollo de profundidad tan grande» como si se puede dar en las márgenes, donde la profundidad es menor.

Por último, la especialista sostuvo que «no hay que intervenir» ya que «es parte del sistema natural del río y las plantas son parte nuestra».