El recuerdo para la paivense Leonor Marzano que integró la primera banda musical de cuarteto

Hoy es el día del cuarteto, Leonor fue integrante del «Cuarteto Leo» Su padre, que era músico y ferroviario, le compró el instrumento para que la música la acompañe en esas largas horas entre el estudio y la espera familiar. Hija única, había nacido en Laguna Paiva, cuando su madre fallece a los 9 años, ella y su padre, Augusto Marzano, emprenden el viaje a Córdoba buscando un futuro mejor.

Este 4 de junio se celebra a la música, en particular al cuarteto que nació hace más de 80 años en Córdoba. Esta fecha fue instituida por la Legislatura provincial en 2013 mediante la sanción de una ley provincial que reconoce al cuarteto como parte integrante del patrimonio cultural provincial.

Este día no es elegido al azar, sino que se recuerda el primer recital de cuarteto en vivo con «Cuarteto Leo» en 1943. Este grupo fue el pionero y dio paso a grandes referentes del género como «El Potro» Rodrigo y La Mona Jiménez.

Un día como hoy es que se escuchó -a través de LV3 de Córdoba- la canción «Del brazo con la suerte» que dio a conocer este nuevo ritmo, que rápidamente cautivó a todos los oyentes.

La orquesta lo tenía a Augusto Marzano en contrabajo, Miguel Gelfo en acordeón, Luis Cabrero en violín y Leonor Marzano, que tocaba el piano. Fue ahí, al ritmo del Tunga – Tunga que brotaba del piano, que nació este nuevo ritmo, mezcla de tarantela y pasodoble, que se bailaba en los patios de tierra del interior provincial.

Cuenta la historia que la niña de 11 años estaba frente al piano sola. Su padre, que era músico y ferroviario, le compró el instrumento para que la música la acompañe en esas largas horas entre el estudio y la espera familiar. Hija única, había nacido en Laguna Paiva, Santa Fe, un 24 de octubre de 1921, y cuando su madre fallece a los 9 años, ella y su padre, Augusto Marzano, emprenden el viaje a Córdoba buscando un futuro mejor.

Cuenta la historia que la niña de 11 años estaba frente al piano sola. Su padre, que era músico y ferroviario, le compró el instrumento para que la música la acompañe en esas largas horas entre el estudio y la espera familiar. Hija única, había nacido en Laguna Paiva, Santa Fe, un 24 de octubre de 1921, y cuando su madre fallece a los 9 años, ella y su padre, Augusto Marzano, emprenden el viaje a Córdoba buscando un futuro mejor.

Volviendo a esa tarde, tal vez lluviosa, donde Córdoba capital emprendía un viaje nostálgico entre la provinciana y el avance de la gran ciudad, Leonor Marzano empezó a jugar con el piano. Primero fue su mano izquierda que golpeó fuerte las teclas, imitando el contrabajo de su padre, y con la derecha imita la flauta de una manera más dulce. Le da prioridad a la marcación rítmica de su mano izquierda, acentuando el primer tiempo en lugar del segundo. Como si la sangre inmigrante de sus padres y el latido de esa tarde cordobesa se hubiesen apoderado de ella, mezcla el paso doble español y la tarantela, subraya el «tun» y suaviza el «ga». Ahí nace la historia de un género que paso de la soledad a mover multitudes todos los fines de semana en Córdoba y más tarde en el país.

Compartir