Alberto Fernández anunció que envió el proyecto de legalización del aborto al Congreso: «Que sea ley

Habilita la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana catorce. Junto a esta iniciativa el presidente mandó otra denominada “Mil días” que protege a la primera infancia.

“Que sea ley”. Así cerró el presidente Alberto Fernández el anuncio del envío del proyecto de legalización del aborto al Congreso. Finalmente cumplió con su promesa de campaña, que había sido ratificada durante la apertura del año legislativo. La frase escogida es la que utiliza el activismo feminista en Argentina para reclamar por este derecho.

A las 16:01 el mandatario publicó en su cuenta de Twitter un video de 7.22 minutos en el que explicó los fundamentos de la iniciativa. “La criminalización del aborto de nada ha servido, solo ha permitido que los abortos ocurran clandestinamente en cifras preocupantes”, aseguró Fernández, que utilizó para la ocasión una corbata verde, el color símbolo de la legalización en Latinoamérica.

Agregó: “Cada año se hospitalizan alrededor de 38.000 mujeres por abortos mal practicados y desde la recuperación de la democracia murieron más de 3.000 mujeres por esa causa”. Planteó que la legalización “salva vida de mujeres y preserva sus capacidades reproductivas muchas veces afectadas por esos abortos inseguros”. Enfatizó en que “no aumenta la cantidad de abortos ni los promueve, solo resuelve un problema que afecta a la salud pública”.

Fernández es el primer presidente en la historia del país en presentar una iniciativa de estas características.

Desde la década del 80 el movimiento de mujeres y feminista argentino se ha organizado para el acceso a esta práctica. Primero con la creación de la Comisión por el Derecho al Aborto en 1988 y en 2005 con la Campaña Nacional, que presentó por octava vez en 2019 un proyecto de legalización, que aún conserva estado parlamentario.

En 2018 fue la única vez que el tema llegó a discutirse en el Congreso. El 14 de junio logró media sanción en Diputados -129 votos afirmativos, 125 negativos y 1 abstención- pero fue rechazado en el Senado por 38 votos en contra, 31 positivos y 2 abstenciones.

La postergación del ingreso del proyecto este año estuvo marcada por el contexto de emergencia sanitaria por covid-19. Una de las razones esbozadas para aplazarlo era que la sanción de la ley aumentaría el estrés del sistema de salud, garante de la práctica. El presidente se refirió a eso también. “La legalización del aborto no implica una carga extra para el sistema de salud. Los procedimientos validados y que se utilizan con estándares de la Organización Mundial de la Salud son en su mayoría ambulatorios no quirúrgicos y farmacológicos”, señaló.

Sostuvo que el debate “no es decirle si o no al aborto. Los abortos ocurren en forma clandestina y ponen en riesgo la vida y la salud de las mujeres que a ellos se someten. Por lo tanto el dilema que debemos superar es si los abortos se practican en la clandestinidad o en el sistema de salud argentino. Las mujeres más vulnerables y en situación de pobreza son las mayores víctimas de nuestro sistema legal. Ellas deben someterse a prácticas inseguras por no poder costear lo que un aborto implica. Muchas de ellas mueren en el intento o quedan afectadas en su salud por siempre”.

El guiño del presidente. Usó corbata verde durante el anuncio.

El texto

El proyecto de ley ingresó ayer al Congreso y se tratará primero en la Cámara de Diputados durante el período de sesiones extraordinarias. En líneas generales es similar al que obtuvo media sanción en 2018. Establece la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de gestación. Después de ese plazo se habilita el aborto bajo dos causales: violación y riesgo de salud o de vida para la persona gestante. El plazo máximo en que se podrá practicar es de 10 días, a partir de su requerimiento. Quienes se declaren objetores podrán hacerlo de forma individual, no institucional, y están obligados a derivar “de buena fe” a la paciente para que sea atendida por otro profesional. La cobertura de la práctica será total y quedará incluida en el Plan Médico Obligatorio. (Ver aparte)

A la par de esta iniciativa Fernández presentó otra denominada de “Mil días” que busca “bajar la mortalidad, malnutrición y desnutrición, además de prevenir la violencia protegiendo los vínculos tempranos, el desarrollo emocional y físico y la salud de manera integral de las personas gestantes y de sus hijos e hijas hasta los tres años de vida”. En la batería de acciones que esboza para ello figura la creación de una nueva asignación por cuidado de salud integral que consiste en el pago de una AUH a acreditarse una vez por año para ayudar al cuidado de cada niño o niña de menos de tres años.