«Comida cruda, en mal estado e incluso con presencia de gusanos», dijo un penitenciario de Santa Fe
Personal del Servicio Penitenciario de Santa Fe, retirados y familiares se manifestaron en Plaza de Mayo. “Somos esclavos prácticamente”, dijo Leandro Leonardo Bufi, trabajador penitenciario de la Unidad Cárcel de Las Flores, expreso en TODOS PARA UNO.
Empleados del Servicio Penitenciario de la provincia de Santa Fe, junto a efectivos retirados y familiares, realizaron una manifestación en la Plaza de Mayo para visibilizar una situación que describen como crítica y sostenida en el tiempo. La protesta incluyó la entrega de un petitorio dirigido al gobernador Maximiliano Pullaro y al ministro de Seguridad y Justicia, Pablo Cococcioni.
El reclamo apunta a condiciones laborales degradantes, salarios insuficientes, extensas jornadas sin descanso y un profundo abandono institucional que —según advierten— viene repitiéndose desde hace más de una década.
Leandro Leonardo Bufi, trabajador penitenciario de la Unidad Cárcel de Las Flores, relató en primera persona el escenario que atraviesa el sector. “La verdad es que la estamos pasando muy mal como personal penitenciario. No estamos en condiciones adecuadas”, afirmó al programa TODOS PARA UNO.
En diálogo con Gustavo Vega, mencionó la falta de una retribución justa, el incumplimiento en el pago de horas extras, las jornadas laborales excesivas y la ausencia de descansos reglamentarios.
Uno de los aspectos más graves denunciados fue el estado del racionamiento alimentario. Según el testimonio, el personal recibe comida cruda, en mal estado e incluso con presencia de gusanos, cocinada en espacios insalubres donde “las bandejas están en el piso”.
“Tenemos que comer en las garitas, en tápers, en lugares viejos y deteriorados. No es humano”, señaló Bufi. Consultado sobre si las autoridades jerárquicas consumen la misma comida, respondió con ironía: “Uno cree que no”.
El trabajador describió esquemas laborales que rozan lo inhumano: turnos de 48 horas continuas, con descansos mínimos de entre 40 minutos y una hora. “Prácticamente somos esclavos. Yo me siento un preso más”, expresó con crudeza.
Además, denunció que muchos recargos no se pagan y que el personal queda retenido en los puestos por falta de efectivos, sin reconocimiento posterior.
Fuente: www.todosparaunodiario.com.ar
