Confirman que el tirador de la escuela de San Cristóbal formaba parte de una cultura digital ligada a conductas violentas
La ministra Alejandra Monteoliva advirtió que estos grupos promueven conductas misantrópicas y la admiración por tiroteos masivos entre jóvenes.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó en conferencia de prensa que, tras el crimen escolar de Ian Cabrera en San Cristóbal, se logró detectar la presencia de culturas subdigitales en la Argentina ligadas a conductas violentas y que no están relacionadas con el bullying.
“Este caso pone en evidencia que no es aislado, que no está ligado al bullying, sino que estamos frente a la presencia de culturas subdigitales en las que jóvenes, niños y adolescentes integran y que tienen que ver con el estudio y análisis de asesinatos y tiroteos masivos, las cuales tienen pautas de conductas misantrópicas que apuntan a admirar la violencia y ejecutar actos”, explicó Monteoliva, conforme a lo que supo la Agencia Noticias Argentinas.
La funcionaria, quien se encontraba junto con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, informó que con el análisis exhaustivo de la Policía Federal y el FBI se detectaron en los últimos dos años 15 casos. Además, cuatro están en análisis que hacen referencia a la presencia de este tipo de culturas violentas.
Luego, tomó la palabra Pullaro, quien habló sobre la causa y sus inicios: “En principio parecía ser que Gino C. tuvo un brote psicótico, después que era por bullying, pero inmediatamente el Ministerio Público de Acusación logró investigar, con los elementos digitales, que tenían relación con estos grupos internacionales”.
Además, señaló que estos actos «trascienden las fronteras de la provincia y de la Argentina» y que se está trabajando detrás de una pista internacional.
“Esto nos ubica en otro lugar, porque ya no tiene que ver con lo que pasa en una comunidad, escuela, provincia o país, sino que tiene que ver con la pertenencia a una subcultura internacional”, expuso.
Por último, habló el jefe del departamento de Unidad de Investigación Antiterrorista de la Policía Federal, quien comentó que en un principio “hicimos un barrido de las redes sociales, luego dos allanamientos en el domicilio del menor, después una reconstrucción en el ámbito escolar y un análisis sobre la copia forense del teléfono del acusado”.
“De ese análisis empezamos a observar la vinculación de este menor, con otro, quien fue detenido como estrecho colaborador”, indicó.
A su vez, como Monteoliva, destacó que “este caso no es aislado, es algo que venimos trabajando desde hace dos años, pero nunca ocurrió un hecho como el que aconteció”.
