Día del Himno Nacional Argentino: por qué se celebra cada 11 de mayo

En conmemoración de la histórica jornada de 1813, cuando la Asamblea del Año XIII consagró la obra de Vicente López y Planes y Blas Parera como la marcha representativa de la patria. La historia de su creación y su primer estreno

El Día del Himno Nacional es una ocasión para honrar la historia y la cultura de la nación, y para reflexionar sobre la importancia de los símbolos patrios como una forma de unión y pertenencia a una comunidad.

Como cada 11 de mayo, la Argentina celebra hoy el Día del Himno Nacional. La fecha conmemora la histórica jornada de 1813, momento en el que la Asamblea General Constituyente (conocida como Asamblea del Año XIII) consagró oficialmente la marcha patriótica creada por Vicente López y Planes y Blas Parera como el Himno Nacional.

La letra original era marcadamente independentista y antiespañola de acuerdo al espíritu de la época. Tiempo después, la Asamblea del año XIII pide un “arreglo” en la letra con la idea de conservar un acercamiento político con diplomáticos españoles.

La versión actual fue adoptada en 1900, con la letra escrita por Roque Sáenz Peña, expresidente de la nación. Luego se reglamentó por decreto del Poder Ejecutivo utilizar una versión reducida de la marcha para actos oficiales y públicos.

Los autores y la inspiración


Los versos definitivos de nuestra marcha brotaron de la inspiración del abogado Vicente López y Planes, mientras que la composición musical quedó a cargo del catalán Blas Parera. Un dato curioso de la época es que, a diferencia de Parera, que sí cobró honorarios por su trabajo musical, López y Planes cedió estas históricas estrofas a la patria sin aceptar remuneración alguna.

Años más tarde, en 1884, Lucio López (único nieto del autor de la letra) reveló detalles íntimos sobre el nacimiento de la obra. Según su relato, la inspiración asaltó a don Vicente durante una representación teatral de Antonio y Cleopatra. Esa misma noche, el abogado permaneció insomne escribiendo y, al día siguiente, buscó la aprobación de sus amigos De Luca, Paso y García, quienes fueron los primeros en derramar lágrimas de fervor al escuchar los versos que luego unirían a la nación.

Aquel histórico día, el público aplaudió de pie la obra. Nuestro “Oíd mortales” propugnaba abiertamente la lucha contra el Imperio español y proponía “con gloria morir” por la patria, sin interposición de Dios, la Iglesia o el rey Fernando VII, enalteciendo de manera directa al nuevo gobierno criollo. Un grito de libertad que resonó fuerte, incluso cuando la bandera española aún flamearía sobre el fuerte de Buenos Aires por dos años más.