Santa Rosa llegaría sin tormenta y con calor
A finales de agosto se suele esperar la presencia del popular fenómeno que este año no traería precipitaciones para nuestra región.
En fechas cercanas al 30 se comienza a hablar de una de las supuestas tormentas más fuertes y peores del año. La Tormenta de Santa Rosa viene siendo tema cotidiano a finales de agosto y un mito relacionado (debido a la coincidencia con el período descripto) con la festividad de Santa Rosa de Lima, Patrona de la Iglesia Católica de Lima, de Hispanoamérica, de las Filipinas, de las Indias Orientales y de Recreo Sur desde hace varias décadas.
No siempre llueve para Santa Rosa
Los expertos en meteorología, en su mayoría, coinciden que en el Hemisferio Sur, la Tormenta de Santa Rosa se manifiesta como una de las primeras en la recta final del invierno y los inicios de la primavera.
El fenómeno, que se espera que sea más fuerte que los demás, se hace presente el 30 de agosto unas 16 veces cada 142 años en la Argentina.
Debido que en invierno se necesitan algunas condiciones especiales para que haya precipitaciones de gran intensidad, como ciertas condiciones atmosféricas y energéticas, la posibilidad de contar con lluvias para la fecha señalada, oscila entre el 50 y 60 por ciento de probabilidades.
¿Cómo nació el mito?
Cuenta la leyenda que la Tormenta de Santa Rosa tiene su origen en los poderes religiosos de Isabel Flores de Oliva, una mística cristiana dominica canonizada por el papa Clemente X en el año 1671, la primera en obtener el reconocimiento canónico de la Iglesia católica.
Santa Rosa de Lima (de nombre secular Isabel Flores de Oliva), llevó adelante una plegaria junto a un gran número de fieles católicos por el posible desembarco de piratas de Holanda en la ciudad peruana de Lima en 1615.
Cuando los piratas holandeses estaban por desembarcar en Lima, una violenta tormenta se hizo presente en la costa de la ciudad e impidió que las embarcaciones y los piratas que estaban por hacer pie en tierra, tuvieran que desistir de sus intenciones y tuvieron que regresar a mar abierto para que sus naves fueran destruidas por las lluvias.
Por este fenómeno, la ciudad de Lima quedó a salvo y el «milagro» le fue atribuido a Santa Rosa de Lima. Es por eso que es común leer o escuchar que, ante una situación casi imposible de resolver, se evoca a la «tormenta perfecta».
Los «poderes» de la religiosa Isabel Flores de Oliva se hicieron muy populares y en muchos lados comenzaron a normalizar la expresión del poder de Santa Rosa, tal cual la comenzaron a llamar.
En la Argentina adoptaron también la leyenda como propia y cada vez que se ruega por lluvias, se implora por Santa Rosa.
