“Un buen viaje”: los chats del enfermero que vendía fentanilo que robaba en un hospital entrerriano

Procesaron al enfermero de Concepción del Uruguay y su hermano militar por el comercio de fentanilo y otros estupefacientes. Se conocieron los chats donde ofrecía las ampollas y daba lecciones sobre los efectos.

La titular del Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, Analía Ramponi, procesó con prisión preventiva al enfermero de un hospital público y su hermano militar detenidos el 20 de marzo pasado en esa ciudad entrerriana acusados de vender fentanilo y otras drogas que ofrecían en chats de la aplicación de mensajería Telegram, en el marco de una investigación que incluyó como infiltrado a un “agente revelador” y estuvo dirigida por la fiscal federal de ese distrito, Josefina Minatta, con la colaboración de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), a cargo de Diego Iglesias.

Los imputados son un enfermero de 33 años que trabajaba haciendo suplencias en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Justo José de Urquiza de Concepción del Uruguay y su hermano de 28 años, que es un cabo 1° del Ejército Argentino destinado en el Batallón de Ingenieros Blindado 2 de La Histórica.

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Ambos quedaron procesados como presuntos coautores del delito de comercio de estupefacientes en concurso ideal con el de tenencia ilegítima de estupefacientes con fines de comercialización (con pena de 4 a 15 años de prisión), en concurso real con el de venta sin autorización de medicamentos que requieren receta para su comercialización (con pena de 3 meses a 6 años de prisión).

Pero en el caso del enfermero -que según la investigación obtenía las drogas del hospital público donde trabajaba- también fue procesado como autor de los delitos de peculado (con pena de entre 2 y 10 años de prisión) e incumplimiento de los deberes de funcionario público (de un mes a 2 años de prisión).

La jueza dispuso para ambos la prisión preventiva, al evaluar que en este caso existen los riesgos procesales de fuga y de entorpecimiento de la investigación por la gravedad del hecho imputado y la pena en expectativa, y también un embargo de 5 millones de pesos sobre los bienes de cada uno.


En el auto de procesamiento, Ramponi sostuvo que los hermanos “comercializaban estupefacientes (precisamente fentanilo) y que tenían en su poder los mismos -un total de sesenta (60) ampollas de fentanilo (CELTYC) de 0,05 MG/ML- con fines de comercializarlo mediante la red social Telegram, en forma conjunta al menos desde el 18 de febrero al 20 de marzo” pasado, fecha en la que ambos acusados fueron detenidos por efectivos de la División Unidad Operativa Federal (DUOF) de la Policía Federal (PFA) de Concepción del Uruguay, tras una compra controlada y previamente pactada por el “agente revelador”.

La magistrada señaló que, aparte del fentanilo, se pudo comprobar que, a través de la misma aplicación de mensajería, los hermanos “vendían sustancias medicinales sin autorización y sin receta médica, precisamente lorazepam, risperidona y carbamazepina” que son un ansiolítico, un antipsicótico y un antiepiléptico, respectivamente.

Al distinguir el rol de cada uno de los acusados, Ramponi sostuvo que el enfermero “era quien conseguía la sustancia ilícita del hospital local, promocionaba y ofrecía la misma a potenciales consumidores a través de la plataforma de mensajería Telegram” y que su hermano militar “era quien resguardaba la misma en su domicilio”.

La pesquisa se inició el 21 de febrero último con una presentación del Ministerio Público Fiscal que daba cuenta de una denuncia telefónica realizada por una persona de identidad reservada a la delegación local de PFA. Señalaba que un enfermero del Hospital Justo José de Urquiza de la ciudad de Concepción del Uruguay (E.R.), vendía a través de la plataforma Telegram distintas drogas sustraídas del centro médico donde trabajaba.

La instrucción fue delegada a la Fiscalía Federal de Concepción del Uruguay que ordenó a la PFA realizar tareas de inteligencia en las que se logró identificar al enfermero sospechoso y se comprobó que, a través de dos grupos de Telegram llamados “Los más rico cdelu” y “Entre Ríos», ofrecía fentanilo con mensajes como los siguientes: “Activo venta de ampollas de fentanilo en cdelu» (abreviatura de Concepción del Uruguay) o «repartiendo ampollas de fentanilo, no te quedes sin la tuya en cdelu”.

En los mismos grupos publicaba fotos de las ampollas del opioide y de otras drogas con el mensaje: “Todo a la venta. Se vende por unidad o por mayor. Ampolla de fentanilo, comprimidos de risperidona, carbamazepina y lorazepam. Consulte precios”.


Ante la evidencia, la fiscal Minatta solicitó introducir en la investigación a un “agente revelador” digital que con el nombre de “Ricky” se infiltró en los grupos de Telegram donde el enfermero ofrecía las drogas y así la PFA pudo documentar los distintos diálogos que el principal imputado mantenía con sus potenciales clientes y que están incorporados a la resolución del procesamiento.

“¿Qué onda esa droga?”, preguntó uno de los interesados en uno de los chats, a lo que el enfermero respondió: “Es pura, es un opioide más fuerte en el mercado. 100 veces más fuerte que la morfina y un 50 más que la heroína. Bien para estar de viaje y volver sin dolor ni nada, simplemente un buen viaje”.

Otro de los miembros del grupo advirtió en el chat sobre los peligros del fentanilo: “Nadie consume eso sabiendo cómo están los de Estados Unidos como zombies”, pero el imputado dio su respuesta sobre los efectos de la droga: “Para estar en ese modo, sabés cuántos mililitros tenés que consumir? Esta es pura de laboratorio, no está cortada. Querés llegar a modo zombie? (…) tenés que consumir fácil seis ampollas al día”.

La confesión del enfermero y el descargo del militar


Según la resolución judicial, ambos hermanos declararon tras ser indagados.

El enfermero confesó que, “por cuestiones económicas”, decidió sustraer una ampolla de fentanilo por cada guardia y que, al reunir un stock, comenzó a venderlas. Aseguró que su hermano no tenía relación con la maniobra y que guardaba los fármacos en su domicilio porque él estaba en el regimiento.

Por su parte, el militar se declaró inocente y explicó que había entregado la llave de su casa a su hermano sin saber que allí ocultaba las drogas.

Los imputados son un enfermero de 33 años que trabajaba en la Unidad de Terapia Intensiva y su hermano de 28 años, cabo 1° del Ejército Argentino, destinado en el Batallón de Ingenieros Blindado 2.

Ambos quedaron procesados como presuntos coautores del delito de comercio de estupefacientes, en concurso ideal con tenencia ilegítima de estupefacientes con fines de comercialización en concurso real con la venta sin autorización de medicamentos que requieren receta médica.

En el caso del enfermero, también fue procesado como autor de peculado e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

La jueza dictó prisión preventiva para ambos al considerar que existen riesgos de fuga y de entorpecimiento de la investigación, debido a la gravedad del hecho y la pena en expectativa. Además, dispuso un embargo de 5 millones de pesos sobre los bienes de cada uno.