“Liso santafesino”: por su identidad particular, lo declaran patrimonio cultural inmaterial

Tras la promulgación del Poder Ejecutivo de la Ley Nº 14.479, impulsada por la diputada provincial Natalia Armas Belavi, el tradicional modo de servir la cerveza quedó formalmente incorporado al patrimonio cultural e identidad gastronómica de Santa Fe.

Tras la publicación oficial de la Ley Nº 14.479 por parte del Gobierno provincial, culminó el proceso legislativo que reconoce al liso santafesino como Patrimonio Cultural Inmaterial de la provincia de Santa Fe. La iniciativa, que había recibido la sanción del Senado semanas atrás a partir del proyecto presentado en la Cámara de Diputados por Natalia Armas Belavi (Vida y Familia), ya se encuentra oficialmente en vigencia.

El proyecto surgió a partir del trabajo conjunto que el espacio Vida y Familia llevó adelante con referentes del sector cervecero local, quienes expresaron la necesidad de impulsar este reconocimiento a nivel provincial para fortalecer la identidad regional y potenciar el desarrollo gastronómico y turístico. Cabe destacar que la norma no genera erogación presupuestaria para el Estado.

La ley declara Patrimonio Cultural Inmaterial a la producción de cerveza de barril sin pasteurizar y a su modo tradicional de servido, reconociendo una costumbre profundamente ligada a la historia, la cultura y los encuentros sociales de Santa Fe. Asimismo, encomienda al Ejecutivo provincial a promover, fomentar y facilitar eventos y actividades que pongan en valor esta tradición sin requerir gastos extraordinarios.

«El liso no es solo una bebida; forma parte de la idiosincrasia de los santafesinos, de nuestra cultura del encuentro y de la historia de la ciudad. Lograr que este símbolo tenga su reconocimiento a nivel provincial aporta valor a nuestra identidad y posiciona a Santa Fe en materia turística y gastronómica», destacó Armas Belavi tras la promulgación de la norma.

De esta manera, la provincia consolida en el plano normativo un ícono gastronómico nacido en la década de 1930 de la mano del maestro cervecero Otto Schneider, extendiendo a todo el territorio provincial el reconocimiento que ya ostentaba a nivel municipal.

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