Día del Maestro: por qué Argentina lo celebra cada 11 de septiembre
Cada 11 de septiembre, Argentina conmemora el Día del Maestro en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento, una de las figuras centrales en la construcción del sistema educativo nacional. La fecha fue elegida porque coincide con el aniversario de su muerte, ocurrida en Asunción, Paraguay, en 1888. La jornada busca reconocer tanto el legado de Sarmiento como la tarea que los docentes desarrollan a diario en las aulas.
Aunque hoy es una fecha profundamente arraigada en el calendario escolar argentino, su origen no fue exclusivamente nacional. La decisión de instituir el 11 de septiembre como Día del Maestro surgió en la Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación de las Repúblicas Americanas, realizada en Panamá entre fines de septiembre y principios de octubre de 1943, en pleno contexto de la Segunda Guerra Mundial.
En ese encuentro se rindió homenaje a Sarmiento al cumplirse 55 años de su fallecimiento, y se resolvió destinar esa fecha a reconocer la entrega de los maestros de escuela primaria y su rol en la formación cultural de las nuevas generaciones.
La resolución adoptada en Panamá fue incorporada oficialmente por Argentina en 1945, durante el gobierno de facto de Edelmiro Farrell. Desde entonces, el 11 de septiembre quedó establecido como jornada de homenaje a los docentes en todo el país.
Sarmiento, el “padre del aula”
Domingo Faustino Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811 en San Juan y mantuvo, desde muy joven, un vínculo estrecho con la enseñanza: a los 15 años fundó una escuela en San Francisco del Monte de Oro, en la provincia de San Luis. Su concepción educativa promovía una enseñanza pública, gratuita, común y accesible tanto para varones como para mujeres, ideas que con el tiempo se convirtieron en uno de los pilares de su trayectoria política e intelectual.
Antes de llegar a la Presidencia de la Nación, cargo que ocupó entre 1868 y 1874, Sarmiento estudió distintos modelos educativos durante sus viajes por Europa, África y Estados Unidos. Esas observaciones quedaron plasmadas en su obra De la educación popular, publicada en 1849, donde desarrolló sus ideas sobre la responsabilidad del Estado en la instrucción pública.
Durante su presidencia se fundaron alrededor de 800 escuelas y la matrícula escolar pasó de unos 30.000 a más de 100.000 alumnos. Sarmiento impulsó además el primer censo escolar del país, promovió subvenciones para establecimientos educativos y fomentó la formación de maestros. Su proyecto no se limitó al ámbito escolar: durante esos años también se crearon o impulsaron instituciones como la Academia Nacional de Ciencias, el Observatorio Astronómico, el Colegio Militar y el Liceo Naval.
En 1870 promulgó la ley 419, que dio origen a la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, y a lo largo de su carrera también ocupó la Dirección General de Escuelas de la provincia de Buenos Aires y se desempeñó como superintendente general de Escuelas. Su nombre quedó además estrechamente ligado a la Ley 1420 de educación común, sancionada en 1884 durante la presidencia de Julio Argentino Roca, de la que fue uno de sus principales impulsores. Pese a todo ese trabajo previo, durante su propio mandato no llegó a sancionarse una ley educativa nacional: hubo que esperar hasta el gobierno de Roca para que esa iniciativa se convirtiera en ley.-
