Es neurocirujano, su papá murió por un ACV e impulsa una ley para prevenirlo

Julio Fernández es neurocirujano, y especialista en neurointervencionismo, que trata particularmente a pacientes que sufrieron un ataque cerebro vascular. Es, además, quien coordina el Programa de Prevención de ACV que lleva adelante el Ministerio de Salud de Tucumán. Desde su rol como impulsor del Programa en su provincia, promueve además un proyecto de ley en el Senado para que el tratamiento del ataque cerebro vascular sea incorporado al Programa Médico Obligatorio (PMO) y sea implementado en todo el país. Esto implica que, de aprobarse la ley 3231/2017, todas las obras sociales y prepagas médicas estarían obligadas a cubrir la prevención, diagnóstico y tratamiento integral del Accidente Cerebro Vascular, incluyendo el tratamiento del ACV isquémico, por vía Endovenosa y Endovascular. Este tratamiento consiste en administrar una droga por vía endovenosa, que destapa la arteria obstruida, o bien extraer el coágulo que está obstruyendo el vaso. El accidente cerebrovascular es la primera causa de discapacidad y la segunda causa de muerte en adultos en América Latina. De acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud, 15 millones de personas lo sufren por año en el mundo. De esos afectados, 5 millones mueren, y otros 5 millones quedan con una alguna discapacidad permanente. Desde chico, Julio siempre tuvo una inclinación por la medicina, pero poco después llegaría el motivo que definiría su profesión: a los 14 años, su papá falleció a causa de un ACV no tratado a tiempo. «A esa edad no era consciente de porqué sentía interés en la neurocirugía y en el acv en particular”, conto a TODOS PARA UNO . Cuando terminó la sub-especialidad en neurointervencionismo, dice, entendió que todo tenía que ver con la muerte de su papá, algo que lo llevaría a encabezar una lucha para paliar la incidencia de estos ataques en la población. “En el primer mundo, donde este tratamiento es masivo y habitual, el 80% de quienes tienen un ACV y logran hacerse un tratamiento de reperfusión, se benefician disminuyendo la mortalidad y la morbilidad, que son todas las consecuencias que dejan los ataques cerebro vasculares”, cuenta en diálogo con este medio.

 

 

 

 

 

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