La PDI secuestró más de nueve kilos de presunta cocaína durante un allanamiento por amenazas en Timbúes

El procedimiento se inició a partir de la denuncia de un vecino y derivó en el hallazgo de nueve paquetes con 9,4 kilos de una sustancia que sería cocaína. La Policía de Investigaciones de Santa Fe también incautó armas de fuego, municiones, balanzas y elementos vinculados al narcotráfico. Hay personas aprehendidas y a disposición judicial. Ante el hallazgo de la droga sin fraccionar, la causa pasó a la órbita de la Justicia Federal.

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El procedimiento se inició a partir de la denuncia de un vecino y derivó en el hallazgo de nueve paquetes con 9,4 kilos de una sustancia que sería cocaína. La Policía de Investigaciones de Santa Fe también incautó armas de fuego, municiones, balanzas y elementos vinculados al narcotráfico. Hay personas aprehendidas y a disposición judicial. Ante el hallazgo de la droga sin fraccionar, la causa pasó a la órbita de la Justicia Federal.

La Policía de Investigaciones (PDI) de Santa Fe secuestró este jueves más de nueve kilos de presunta cocaína durante un allanamiento realizado en la localidad de Timbúes, departamento San Lorenzo. El operativo, que inicialmente buscaba esclarecer una denuncia por amenazas calificadas, permitió además incautar armas de fuego, municiones y distintos elementos presuntamente vinculados con la comercialización de estupefacientes.
El procedimiento se llevó a cabo en una vivienda ubicada en Maipú al 400, por orden del fiscal Aquiles Balbis, y contó con la intervención de agentes de la PDI y personal de la Unidad Regional XVII de San Lorenzo.
Durante la requisa, los investigadores encontraron nueve paquetes que contenían un total de 9,4 kilos de una sustancia que, según las primeras evaluaciones, sería clorhidrato de cocaína.
El secretario de Análisis y Gestión de la Información del Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe, Esteban Santantino, brindó detalles del operativo y explicó que la investigación comenzó días atrás, cuando un vecino de Timbúes denunció haber recibido amenazas.
“Es un procedimiento que dio un resultado que llama la atención. El hecho comenzó hace unos días por la denuncia de un vecino de Timbúes en una dependencia policial. La caratulación fue por amenazas calificadas contra otro individuo”, señaló el funcionario.
Santantino precisó que, a partir de las primeras diligencias para establecer la identidad y el domicilio de la persona investigada, se dio intervención al Ministerio Público de la Acusación (MPA), que dispuso avanzar con las medidas.
“Fue un trabajo conjunto con personal de la Unidad Regional XVII. El procedimiento consistió no solo en el ingreso al domicilio y el secuestro de armas de fuego vinculadas con la causa inicial, sino que también se secuestraron nueve paquetes de lo que se presume que es clorhidrato de cocaína, con un peso superior a los nueve kilos”, detalló.

Armas, municiones y un espacio para cultivar marihuana

Además de la sustancia incautada, los agentes encontraron dos armas de fuego, de calibres .38 y .22, municiones de distintos tipos, elementos de corte, sustancias precursoras y balanzas.
En el mismo inmueble también se detectó un espacio acondicionado para el cultivo de cannabis en interiores, conocido como indoor, donde había múltiples plantas de marihuana.
Los investigadores secuestraron estos elementos por su posible vinculación con actividades de producción, acondicionamiento y comercialización de estupefacientes. Todo el material quedó a disposición de las autoridades judiciales para avanzar con las pericias correspondientes.

La investigación pasó a la Justicia federal

Santantino confirmó que el operativo permitió aprehender a dos personas y que continúan las diligencias para localizar a otros posibles involucrados.
“Hay personas que fueron aprehendidas y hay medidas en curso para dar con otras personas vinculadas con esta causa. Ahora la Justicia federal se encargará de investigar”, indicó.
El funcionario explicó que la droga fue encontrada en paquetes compactos, sin fraccionar en dosis individuales para su comercialización. Esta circunstancia, junto con la cantidad secuestrada, constituye uno de los elementos que deberán analizar los investigadores para determinar el posible destino de la sustancia.
“El secuestro de este material estupefaciente se realizó en panes, que no estaban fraccionados para la venta en ese momento”, puntualizó Santantino.
Tras el hallazgo, la investigación vinculada con los estupefacientes pasó de la órbita del fiscal provincial Aquiles Balbis a la Justicia federal, competente para intervenir en este tipo de delitos.
Las actuaciones continúan con el objetivo de establecer la procedencia y el destino de la droga, así como determinar las responsabilidades de las personas involucradas.

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